Resistencia silenciada
Honduras no es noticia. Después del barullo del –inicialmente considerado por todos- golpe de estado el pasado 28 de Junio de 2009, los hondureños han vuelto a la normalidad según los medios internacionales, que no se hacen eco de la represión que sufren todos los opositores al gobierno actual de este país de Centroamérica. Pero normalidad, no es que hayan muerto 10 periodistas desde el golpe. Normalidad tampoco es, que se prive del derecho constitucional a la libertad de expresión a cualquier ciudadano, ni que se disuelvan conciertos organizados por la Resistencia con gases lacrimógenos.
Esto es lo que ocurre hoy en Honduras, y sucederá mañana. Pero nadie lo cuenta. Los organismos internacionales están convencidos de que con la elección de Porfirio Lobo- del mismo partido que Roberto Micheletti- en los comicios del pasado mes de enero, la situación irregular se ha estabilizado. Todos los organismos menos uno: la OEA (Organización de Estados Americanos), que sigue firme en su posición de no reconocer a Honduras como miembro.
Lo que ocurrió el 28 de Junio de 2009 fue un golpe de estado. Manuel Zelaya, entonces presidente hondureño, fue asaltado en su casa de madrugada. Militares a las órdenes del Jefe del Estado Mayor lo detuvieron y apuntaron con fusiles hasta la base militar de EEUU en el centro del país. Poco después, un avión aterrizaba en el aeropuerto de Costa Rica y dejaba, desterrado y en pijama, al legítimo presidente de los hondureños. Dos meses antes el vicepresidente había dimitido de su cargo por las presiones constantes que ejercen los dueños de la maquila a todo aquel que abarca algo de poder. Y Roberto Micheletti, presidente del Congreso Nacional, subió al poder. Sin elecciones, como presidente “de transición”.
El pueblo de Honduras salió a la calle. Pedían, tanto los seguidores de Zelaya como quienes habían criticado la corrupción de su gobierno, que se restableciera el orden constitucional y democrático. Y hoy, más de un año después, siguen alzando la voz ante la impotencia de las muertes para silenciar la verdad y la frustración de no ser importantes para nadie fuera de sus fronteras. La Resistencia sigue al pie del cañón. Pero busca aliados fuera, para no ser invisibles. Periodistas, jóvenes, niños, ancianos, madres, profesores… luchan cada día por una Honduras democrática enfrentándose a las balas y a la represión. A través de la revista y del sitio web Honduras Laboral, el Frente Nacional de Resistencia Popular de Honduras intenta llegar al mundo. Bartolo Antonio Fuentes, dirigente de la Resistencia, ha venido a España a contar la verdad de lo que sucede día tras día en su país y encontrar apoyos que les hagan visibles en la escena internacional.
Honduras no ha cambiado tanto desde que fuera considerada la República Bananera en el siglo XIX. Entonces, las grandes transnacionales se turnaban en el gobierno y controlaban el país. Hoy, los dueños de la maquila deciden incluso los discursos del presidente. En la maquila, los hondureños ponen las naves industriales, la mano de obra y un paraíso libre de impuestos para toda multinacional que quiera obtener el 100% de beneficios sin tener que pagar ni una lempira por importaciones ni exportaciones, y con la ventaja de poder exigir cualquier tasa de producción (las jornadas laborales es estiran hasta las 12 o 14 horas). El resultado de corrupción, sistema antidemocrático y maquila, difícilmente podría ser más dramático: el 87% de la población vive en la pobreza.